Ex porrista de los Dolphins rechaza show de Bad Bunny en el Super Bowl 2026
La presentación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 sigue provocando reacciones divididas, no solo entre el público, sino también entre personas vinculadas al deporte y figuras públicas. Esta vez, la conversación se intensificó por la reacción de Amanda Vance, ex animadora de los Miami Dolphins, quien mostró de forma visible su desacuerdo con el espectáculo.
La polémica creció luego de que se viralizara una imagen en redes sociales. En la foto, se observa a Vance durante la transmisión del partido mientras Bad Bunny se presentaba en el campo. Sin embargo, en lugar de mirar el escenario principal, ella aparece concentrada en su teléfono celular, donde presuntamente estaba reproduciendo música de Kid Rock, un artista asociado a un estilo y discurso muy distinto al del cantante puertorriqueño.
La publicación circuló acompañada del mensaje en inglés: “Bad Bunny on the field, Kid Rock on the phone”, frase que muchos interpretaron como una crítica directa al enfoque artístico y cultural del show de medio tiempo.
La reacción de Amanda Vance se sumó a otros cuestionamientos que ha recibido el espectáculo. Mientras una parte del público celebra la representación latina y el uso del español en uno de los escenarios más vistos del mundo, otros sectores consideran que el show no refleja lo que identifican como los “valores tradicionales” del evento.
Watching the American halftime performance at the Super Bowl instead of Bad Bunny pic.twitter.com/OroLSYgz8C
— Amanda Vance (@amandacvance) February 9, 2026
El gesto de la ex porrista abrió un debate intenso en redes sociales. Usuarios discutieron si su actitud fue una postura ideológica, una simple preferencia musical o incluso una manifestación política indirecta. Hasta el momento, Amanda Vance no ha dado una explicación más amplia sobre su reacción.
El caso vuelve a mostrar cómo el Super Bowl ha ido más allá de lo deportivo para convertirse en un espacio donde chocan discusiones culturales, políticas y generacionales, especialmente cuando el show de medio tiempo elige artistas con discursos sociales claros y una fuerte carga simbólica.


